Los principales mitos sobre el dolor articular

Los principales mitos sobre el dolor articular

Muchos de nosotros, en más de una ocasión, habremos escuchado de nuestros mayores expresiones del tipo “va a cambiar el tiempo porque me duelen las articulaciones” o “me duele la rodilla, esta tarde llueve”. También les hemos escuchado achacar estos padecimientos al “reuma”, término que se utiliza como una enfermedad en sí misma, pero que, en realidad, da nombre a una clasificación de hasta 150 síndromes y dolencias (según cifras de la Organización Mundial de la Salud, OMS), como la artritis, la artrosis o el lupus.

El vínculo entre los cambios atmosféricos y algunas enfermedades reumatológicas, causantes del dolor muscular y articular, es una de las creencias más extendidas en la sociedad actual. Pero ¿tiene este dogma base científica? Según los expertos, no hay una relación directa entre unos y otros, aunque reconocen que el desconocimiento y la demora en el diagnóstico de estas dolencias generan mucha incertidumbre. Analizamos qué es verdad y qué no lo es en materia de reumatología.

Afirmaciones incorrectas sobre el dolor de articulaciones:

  • Los problemas reumatológicos aparecen con los años: falso. Estas dolencias afectan a cualquier edad, no solo a los mayores. Dentro de las 150 afecciones diferenciadas por la OMS nos encontramos tanto artrosis como artritis idiopática juvenil o la uveítis (suele afectar a personas entre los 20 y los 44 años).
  • Solo afecta a huesos y articulaciones: falso. La Sociedad Española de Reumatología (SER) aumenta a 250 el número de enfermedades englobadas dentro del concepto de reumatología. Entre ellas, nos encontramos afecciones relacionadas con los ligamentos y los tendones o con algunos órganos, como los ojos (uveítis), la piel (artritis psoriásica) o los pulmones (sarcoidosis).
  • No puede prevenirse: falso. Uno de los principales problemas de estas enfermedades es el tiempo que pasa entre la aparición del dolor y la cita con el médico. Algunas de ellas se pueden prevenir o, al menos, retrasar su aparición. Por ejemplo, la osteoporosis mediante el refuerzo de calcio, para evitar la rotura; la artrosis con ejercicio físico, para reforzar la masa muscular; el lupus, sin tabaco…
  • No pueden curarse: verdadero y falso. Muchas de las enfermedades reumatológicas no tienen cura. Eso es cierto. Pero otras, como la tendinitis, sí pueden superarse si se sigue el tratamiento adecuado y de manera prematura. Con ello, se pueden evitar lesiones mayores e irreparables.
  • Es hereditario: verdadero y falso. Que una persona padezca una enfermedad reumatológica no significa que sus descendientes estén condenados a heredarla. Sí es cierto que suelen tener cierto componente genético, que nos hace más propensos a ellas, pero no de manera definitiva.
  • Se intensifican con el frío y la humedad: falso. Este mito es uno de los más conocidos y el más desmentido por los expertos reumatólogos. Según alegan los médicos, las enfermedades de este tipo están presentes en todo el mundo, incluso en zonas cálidas, por lo que señalar al frío como una de sus causas no tiene fundamento. Aun así, los especialistas sí reconocen que un cambio en la presión atmosférica puede afectar a las articulaciones y hacer más notable el dolor.

Cada una de las 250 enfermedades calificadas por la SER como reumatológicas tienen una causa diferente: una predisposición natural, un virus, una lesión… Tal y como afirman los expertos, para evitar el desgaste y prevenir posibles contusiones y roturas, lo mejor es iniciar el cuidado de los ligamentos, músculos y articulaciones cuanto antes.

En este contexto, se debe partir de una base: la del papel protagonista del colágeno en las articulaciones. No importa el grado de actividad, los hábitos de vida saludables y la rutina nutricional deben estar encaminados a proteger y aumentar los niveles de este nutriente en el organismo. ¿Estás preparado para esta carrera de fondo?

Posteado el 21/08/2017 Consejos para cuidarte 170

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